Ausencia de buhoneros preocupa a los caraqueños

Las primeras reacciones de los caraqueños ante el desalojo de los buhoneros de las principales aceras de la capital han sido de gran preocupación. Es evidente el cambio de conducta de los transeúntes, que deambulan por la ciudad de forma muy extraña, mirando hacia todas partes.

Segismundo Kaufman, afamado sicólogo social venezolano, afirma que el desalojo de los espacios públicos no ha debido hacerse de un modo tan drástico. "Los ciudadanos caminan por las calles desconcertados, como si los hubiesen trasplantado directamente en una ciudad que desconocen. Este repentino desarraigo puede traer graves consecuencias sicológicas a la población", aseguró el doctor Kaufman.

Al hecho de se sienten extranjeros en su propia ciudad se agrega la inquietante sensación de que todo es más grande. "Uno de los efectos más preocupantes del desalojo de buhoneros -continúa diciendo el reconocido sicólogo- es el que yo llamo síndrome Liliput, sobre el que he basado gran parte de mis investigaciones. Encontar que las mismas aceras que hemos estado usando durante años se ensanchan súbitamente, tiene el efecto inverso, que es darnos la ilusión de que nuestro tamaño se ha reducido. Esto definitivamente tendrá un efecto negativo en la autoestima del venezolano, y en particular de los caraqueños", afirmó el investigador, que tiene más de 48 artículos escritos sobre el tema.

Gabriel Cavallini, presidente de la Federación de Psicólogos de Venezuela, considera que el repentino desalojo de buhoneros nos puede traer potencialmente un grave problema de salud pública mental. "La presencia de personas con las que nos cruzábamos a diario en las aceras cercanas a nuestro hogar, a las que de vez en cuando les comprábamos alguna película pirata o una oblea con arequipe, nos daba una sensación de seguridad, de sentirnos protegidos a pesar de la ausencia de vigilancia policial en nuestras calles, producto de la irresponsabilidad del gobierno".

La ciudadanía se muestra, asimismo, sumamente alarmada por el destino de los buhoneros desalojados y en particular por que se respeten sus derechos constitucionales, como son la libertad de empresa y la propiedad privada. "Todo es producto de la improvisación y de la carencia de políticas públicas coherentes, tanto en materia económica como en materia de salud", terminó diciendo el Dr. Cavallini.

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